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No se llevaron los alimentos. Manipularon los sistemas que los conservaban.

El ataque que apagó el frío: portada conceptual sobre ciberseguridad y refrigeración en supermercados
Ilustración conceptual. No corresponde a una fotografía de los incidentes.

Uno llega al supermercado y espera encontrar los congelados en buen estado. Detrás de esa tranquilidad hay equipos de refrigeración, controles de temperatura, alarmas y personas pendientes de que todo funcione.

Pero ¿qué pasa cuando alguien consigue entrar a los sistemas que permiten controlar esos equipos a distancia?

En las últimas semanas, varios supermercados europeos tuvieron que responder esa pregunta con mercancía que ya no podían vender.

Lo que pasó en Europa

El 12 de octubre de 2026 se conocieron ataques contra sistemas de refrigeración de supermercados franceses. Al día siguiente, Associated Press informó que, según el ministro de Finanzas francés, alrededor de 700 establecimientos habían resultado afectados. Entre las cadenas mencionadas estaban Intermarché, Netto, Coopérative U, Carrefour y Monoprix. Algunos comercios tuvieron que desechar alimentos. [1]

La confirmación técnica también llegó de una fuente oficial: el CERT-FR publicó una alerta el 12 de octubre sobre múltiples sistemas de control de refrigeración comprometidos. Incluyó equipos de las series Danfoss AK-SM y AK-SC, además de Copeland y Dixell XWEB. [2]

Tres semanas después volvieron a aparecer incidentes.

El 2 de noviembre se registraron problemas de refrigeración en establecimientos de varios países europeos. En su actualización del 3 de noviembre, AFP recogió reportes de al menos nueve países. Algunas cadenas confirmaron incidentes cibernéticos; en otros establecimientos, la causa seguía bajo investigación. Carrefour Bélgica informó afectaciones en unos 15 locales, Musgrave en 13 tiendas SuperValu de Irlanda y Coop en seis establecimientos suecos. [3]

Lo importante para entender el riesgo es esto: hubo consecuencias físicas. Temperaturas que subieron, alimentos que debieron descartarse y equipos de trabajo intentando proteger la mercancía.

¿Cómo puede pasar algo así?

Muchos equipos permiten que un técnico revise su funcionamiento sin desplazarse al establecimiento. Puede consultar información, recibir alarmas y, según sus permisos, cambiar configuraciones.

Esa posibilidad es útil. El problema aparece cuando el acceso queda mal protegido.

Pensemos en una puerta de servicio: necesitamos que entre el técnico autorizado, pero también comprobar quién entra, qué puede hacer y cuándo termina su autorización. En un acceso digital necesitamos resolver esas mismas preguntas.

El CERT-FR advierte sobre la exposición de las interfaces de administración directamente a Internet y recomienda proteger los accesos, revisar configuraciones, cambiar contraseñas predeterminadas y mantener los equipos actualizados. También alerta sobre el riesgo de conservar equipos expuestos que ya no reciben correcciones de seguridad. [2]

Aquí entra el aviso de INCIBE

El aviso de INCIBE que motivó esta revisión describe vulnerabilidades publicadas en 2025 para determinados equipos Danfoss. Una afecta el control de autenticación, es decir, la comprobación de quién está autorizado a acceder. La actualización del aviso incorpora otras fallas relacionadas con ejecución de instrucciones y disponibilidad del sistema. [4]

Ahora bien, debemos ser precisos: las fuentes revisadas no demuestran que esas vulnerabilidades concretas hayan sido la vía de entrada de todos los ataques recientes.

La alerta francesa abarca varias familias de productos. Además, Danfoss señaló, según la cobertura de AP, que la mayoría de los sistemas afectados en Francia eran equipos antiguos que ya no recibían actualizaciones de software o seguridad. [1]

Por eso no basta con leer el nombre del fabricante y concluir que todos sus equipos tienen el mismo problema. Hay que identificar el modelo, la versión, su soporte y la forma en que está conectado.

Desde seguridad, esto nos obliga a ampliar la mirada

Por mi experiencia en seguridad y auditoría, me interesa entender cómo una debilidad termina convirtiéndose en una pérdida.

Podemos controlar muy bien quién entra por la puerta del almacén. También necesitamos saber quién puede cambiar, desde una conexión remota, una configuración que afecta la conservación de la mercancía.

La conversación debe reunir a mantenimiento, tecnología, calidad, seguridad y operaciones.

Mantenimiento conoce los equipos. Tecnología revisa las conexiones. Calidad determina las condiciones de conservación y cómo evaluar una desviación. Seguridad y riesgos ayudan a identificar exposición y respuesta. Gerencia debe asegurar que las responsabilidades estén claras.

Cuando esas áreas trabajan por separado, pueden quedar preguntas sin dueño.

“El proveedor se encarga” necesita evidencia

Tener un proveedor especializado es una ventaja. Necesitamos comprobar qué incluye su servicio.

¿Actualiza el software? ¿Administra los accesos? ¿Recibe las alertas? ¿Nos avisa cuando un equipo deja de tener soporte? ¿Queda registro de los cambios?

AFP recogió un dato que merece atención: la empresa de refrigeración Sabcobel había empezado a reforzar sus instalaciones después del ataque francés de octubre, pero algunos sistemas aún pendientes figuraban entre los afectados en noviembre. [3]

Ese caso no permite juzgar todas las decisiones de cada establecimiento. Sí recuerda que, mientras se ejecuta una corrección, necesitamos conocer qué sigue expuesto y qué protección temporal existe.

Una actividad programada todavía no es un riesgo controlado.

Qué revisaría desde ahora

Empezaría con cinco comprobaciones:

  • Inventario: qué equipos conectados sostienen procesos importantes y quién responde por ellos.
  • Accesos: quién puede administrarlos, desde dónde y con qué permisos.
  • Soporte: cuáles reciben actualizaciones y cuáles necesitan sustitución u otra medida de protección.
  • Alarmas: cómo verificamos que llegan a la persona correcta y permiten actuar a tiempo.
  • Continuidad: qué hacemos para proteger la mercancía si perdemos supervisión o control.

Estas revisiones deben coordinarse con quienes conocen la instalación. Cambiar conexiones o configuraciones sin planificación también puede afectar la operación.

Hay otra distinción importante: recuperar el funcionamiento del equipo y determinar si los alimentos se conservaron correctamente son verificaciones diferentes. Volver a ver una temperatura normal no explica qué ocurrió durante la interrupción.

¿Y en América Latina?

Los incidentes citados ocurrieron en Europa. No prueban que exista una campaña equivalente contra supermercados latinoamericanos.

Pero las preguntas sobre nuestra exposición son válidas desde ahora: ¿tenemos equipos similares?, ¿cómo se administran?, ¿dependemos de accesos remotos?, ¿sabemos cuáles dejaron de recibir soporte?

Para mí, esa es la utilidad de revisar estos casos. Nos permiten buscar debilidades antes de que aparezcan en nuestro propio balance de pérdidas.

Si alguien cambia esta noche la configuración de un equipo que sostiene su operación, ¿quién lo detecta, quién responde y cuánto tiempo tiene para evitar una pérdida?

Fuentes y referencias

Información consultada el 5 de noviembre de 2026. Los hechos reportados y sus fechas se distinguen del análisis del autor.

  1. AP / ITV, 13 de octubre de 2026: ataques a supermercados franceses
  2. CERT-FR, alerta del 12 de octubre de 2026; actualizada el 16 de octubre
  3. AFP, 3 de noviembre de 2026: nuevos incidentes en supermercados europeos
  4. INCIBE-CERT: autenticación inadecuada en productos de Danfoss; actualización del 27 de agosto de 2025
Retrato de Joany Alonso Guerrero Herrera
Joany Alonso Guerrero HerreraEspecialista en riesgos, cumplimiento, seguridad e inteligencia aplicada.
Desarrollado por Joany GuerreroConversemos en LinkedIn